“Tu vida comienza a cambiar el día que te responsabilizas de ella”.
– Steve Maraboli

La vida constantemente nos coloca frente a situaciones desafiantes:

Un cambio de trabajo, una relación tensa con algún compañero de trabajo, la falta de reconocimiento de nuestros jefes, una cantidad de trabajo que nos supera, nuevas responsabilidades que nos generan mucha presión…

Lo mismo en la vida personal… dificultades para comunicarnos con nuestra pareja, superar una separación, un duelo, soledad, falta de tiempo para cuidarnos, para tener vida fuera del trabajo…

Y a veces, sin saber ni cómo ni cuándo, nos sentimos superados, perdidos, bloqueados, sin saber qué hacer. Nos falta energía y motivación para dar nuevos pasos, nos vemos atrapados, a nuestro pesar, en movimientos de dispersión y procrastinación que a su vez activan frustración, autocrítica, y al final, refuerzan el estrés, la desmotivación y la apatía.

Entramos poco a poco en un bloqueo mental que nos coloca delante de todos los obstáculos posibles, desde unos pensamientos negativos que activan una percepción de nuestra realidad que activa a su vez una sensación de impotencia, la cual nos impide movernos y salir del bucle mental…

Y es cierto, cuando me encuentro en esta situación, es muy difícil imaginar cómo cambiar mi vida. Es como estar atrapado en un laberinto en el que doy pasos a ciegas tropezando siempre con los mismos callejones sin salida. Me encuentro a mi pesar en la llamada zona de confort.

Sin embargo, imagínate observándote desde fuera, como si estuvieras por encima de una colina que te permitiera verte a ti mismo en el laberinto en su conjunto.

Igual, desde arriba, puedas ver donde está la salida.

Es el recorrido al que te invito a través de este artículo para, desde la toma de consciencia, volver a coger las riendas y sepas cómo ser protagonista en tu vida.

Preguntas que puedes hacerte para empezar a ser protagonista en tu vida

¿Son mis circunstancias que me encierran en mi zona de confort…?

Son varias “las trampas” de la mente para colocarnos en un lugar de impotencia…

Date permiso para pararte y respira hondo para empezar a observar tu realidad.

Pensamientos negativos

Culpar a los demás es una de estas trampas…

Mi pareja no me escucha, no respeta mis necesidades… Mi jefe me exige siempre más y no reconoce mis esfuerzos… Mis compañeros de trabajo no comparten la información, no me ayudan cuando lo necesito, a veces se ríen de mi… Mis amigos no me hacen caso, se aprovechan de mi… Mi familia no me valora…

Desde esta perspectiva, todas mis dificultades vienen de fuera… Son los demás que se comportan de una forma que me perjudica. Entonces sentirme mejor supone que ellos cambien su forma de comportarse conmigo.

Cuando me coloco desde esta perspectiva, mi propia forma de actuar se centra en hacerle ver al otro que me hace daño, pedirle que reconozca que se equivoca, y que tiene que cambiar su forma de comportarse… Delego mi responsabilidad personal respecto a mi propio bien estar a la otra persona…

 

Culpar las circunstancias es otra trampa muy dañina…

Culpar a los disfuncionamientos del mercado laboral, a mi edad (demasiado joven o mayor), a mi experiencia (insuficiente o excesiva), a la Covid, a la soledad, a la injusticia generada por la gestión del trabajo en mi empresa, o a la injusticia en la sociedad en general, al ritmo de vida cuando necesito compaginar mi trabajo con el cuidado de mis hijos… Además, culpar a las circunstancias de mi propio pasado que me genera inseguridad…

La lista es larga de todas las circunstancias que veo como el motivo principal de las dificultades que me impiden cambiar el rumbo de mi vida.

 

 De la misma manera que cuando culpo a los demás, proyecto fuera de mi control la responsabilidad de mis dificultades para avanzar, y sin darme cuenta, me coloco en una posición de “víctima” de algo que no puedo controlar.

Podemos perder mucha fuerza y energía en empeñarnos en conseguir algo que no depende de nosotros…

Y si empezáramos a mirar hacia lo que, si, depende de nosotros…

¿Cuál es mi responsabilidad individual para salir de la zona de confort?

Es el momento de salir del laberinto y subir por encima de la colina para empezar a ver, desde otra perspectiva, esta realidad que me atrapa…

Salir de la zona de confort

¿Acaso tu forma de vivir tu realidad es la única forma de vivirla?

¿No tienes a otros compañeros de trabajo capaces de imponerse y hacerse respetar?

¿Qué hacen que no estés haciendo tú?

¿Qué te impide, a ti, lanzarte a dar tu primera charla pública cuando tus compañeros de curso ya lo están haciendo?

¿Qué te impide expresar y respetar tus necesidades con tu pareja o tus amigos y decir no cuando te proponen algo que no te apetece hacer?

¿Qué te impide asumir tus propias decisiones cuando tu pareja, tu familia, tu entorno no las comparten?

¿Qué te lleva a quedarte a la sombra cuando podrías exponerte a la luz?

“No vemos las cosas como son, sino como somos”.
Jiddu Krishnamurti

Esta frase del filósofo Jiddu Krishnamurti nos recuerda que nuestra visión de la realidad no es la realidad sino nuestra percepción de la realidad, la cual refleja las auto limitaciones de nuestro propio mapa mental. Te invito a empezar a mirarte hacia dentro, a observar este “como somos” y a hacerlo sin juicios y con mucha amabilidad hacia ti mismo.

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¿Te reconoces si te hablo de la auto exigencia? Esta voz interior que te dice constantemente que debes hacer más, más rápido y, sobre todo, todo perfecto y sin errores (desde este tengo que o debo tan agresivo…). ¿Y cuando la presión para alcanzar el nivel de perfección auto exigido te paraliza, activa la autocrítica y la desvalorización? ¿Te sientes capacitado para manejar tu realidad, personal o profesional, desde este lugar?

El miedo es otra fuente de presión para bloquearse frente a sus circunstancias. Que sea el miedo a la crítica y al qué dirán, el miedo a equivocarse y al fracaso, el miedo al rechazo y a quedarse solo, etc. El miedo consiste en dejar nuestra mente anticipar de forma negativa todo lo que podría ocurrir en el futuro, y, aunque todavía no haya ocurrido, empezamos a actuar como si fuera cierto: para qué moverme e intentarlo si estoy convencido de que me van a criticar, que voy a fracasar o que voy a quedarme solo… Mejor rendirme ya sin siquiera haberlo intentado…

Hablamos también de la autoestima que, en su versión baja, te hace centrarte en todo lo que supuestamente te falta, en comparación con los demás o con lo que crees que deberías ser. Y de como te hace sentirte “menos”, a veces “pequeño” y que te da una visión de ti mismo que te quita fuerza, motivación y energía para ponerte en marcha.

El miedo, la auto exigencia, la baja autoestima son mecanismos mentales que te hacen verte a ti mismo como incapaz de realizar lo que te propones… La buena noticia es que, en todos estos casos, la sensación de bloqueo mental y de impotencia no tiene tanto que ver con las circunstancias externas, sino contigo mismo y con tu forma de ver la realidad… Y esto, si, se puede cambiar desde el auto conocimiento y el desarrollo personal.

 

Es cuando empiezas a darte cuenta de que es tu forma de percibir la realidad que te perjudica, que puedes empezar a asumir tu propia responsabilidad individual y cuestionar esta percepción.

Asumir tu responsabilidad personal te permite trabajar sobre ti mismo, te da el poder de moverte y empezar a buscar la salida para ser protagonista de tu vida.

Las 5 claves para activar tu poder personal y empezar a ser protagonista de tu vida

Ya eres consciente de la presencia de los obstáculos internos que te impiden avanzar y, sobre todo, de que tienes el poder de superarlos…  pues, estás preparado para empezar a moverte y cambiar tu vida.

Veamos juntos las 5 claves de tu poder personal.

Claves para ser el protagonista de tu vida

1. Querer cambiar

Si lees este artículo es que una parte de ti ya está deseando encontrar soluciones para saber cómo ser protagonista de tu vida… Puedes estar atrapado desde hace mucho tiempo en tu bloqueo mental  y podrías quedarte mucho más, hasta el momento en que sientes este impulso imprescindible para tomar la decisión. Eres el único que sabe cuando ya es el momento para cambiar. Me viene el recuerdo de una mujer que, después de trabajar conmigo, quiso animar a su hermana a iniciar un trabajo personal. La hermana, a pesar de una situación muy tensa con su pareja, tardó un año antes de llamarme. Me llamó cuando sintió que era el momento adecuado para ella.

 

2. Definir tus objetivos

Si tu forma de vivir tu vida no te gusta, pregúntate, concretamente, cómo te gustaría vivirla. Parece evidente este paso, sin embargo, no lo es tanto… De hecho, es mucho más fácil decir lo que no queremos, lo que mantiene nuestra mente enfocada en donde estamos. Definir en positivo lo que queremos supone levantar la cabeza y empezar a visualizar cómo queremos manejar de forma diferente nuestra vida… Haz la prueba… ¿De qué manera te gustaría vivir tus circunstancias de forma diferente? ¿Qué necesitas para esto? Atrévete a mirar hacia el futuro para imaginar tu vida ideal en todos los ámbitos de tu vida…

 

3. Desafiar tu mente

Claro que todavía existen obstáculos en tu camino para llegar a tus metas… Los miedos, la auto exigencia, la auto crítica, la falta de autoestima… Esta etapa consiste en empezar a cuestionar tu forma de pensar y desafiar “lo que te cuenta tu mente”. Si ya conoces la meditación o el mindfulness, sabrás que es posible observar tus pensamientos negativos, es decir ser consciente de su presencia y de tu capacidad para dejarlos pasar por tu mente y dejarlos ir. A lo mejor, también necesitas buscar a un profesional que te acompañe en este proceso de exploración y ampliación de tu mapa mental y de auto conocimiento. Lo importante es ser consiente de que tú puedes hacerlo.

 

4. Creértelo

Justamente, a veces, llegando a este punto, aparece esta pequeña voz interna que te susurra: “no me lo creo…”. Así de simple… o la escuchas y te quedas atascado en el lugar anterior de la impotencia, o decides darte crédito lo suficiente como para empezar a experimentar una vía alternativa.

Henry Ford decía: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”. Entonces, ¿quién decide? ¿Decides escuchar esta voz? O ¿decides darte una oportunidad para explorar algo nuevo?

 

5. Atreverte a dar el primer paso y ser protagonista de tu vida

Es cierto que, a la hora de dar un primer paso, puedes sentir otra vez la fuerza de atracción de tu zona de confort, que refleja los límites mentales, conscientes o inconscientes, de tu mapa mental para mantenerte a salvo. Si esto te ocurre, recuérdate: ¿para qué quieres dar este primer paso? ¿Qué conseguirás una vez alcanzados tus objetivos? ¿Cuál es la importancia que le das a este cambio en tu vida? ¿De verdad lo quieres? Entonces, ¿qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?

Y recuérdate, sin acción no hay cambio.

 

Entonces, para salir de tu zona de confort, recuerda…

La solución está en ti…                                   

Aprende a conocerte para descubrir las llaves de tu propio poder personal.                                

Se el protagonista de tu vida.

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